A -30 metros de profundidad

Hay profundidades que nunca antes había imaginado que existían. Y de nuevo recurrí al dichoso «Mito de la Caverna», de Platón. El sentir entre muchas de las sensaciones de libertad, de gravedad o de cero gravedad, estaba cada pensamiento, cada sugestión que me hacia no ser yo; debido a la presión atmosférica o la tranquilidad absoluta que padecía.

De nuevo sentí miedo, miedo a ese vacío irreversible que cada noche, mientras miro a las millones de estrellas, me hace sentir que muero. Pero en realidad tan solo es un mecanismo de defensa ante el miedo. El miedo que siento cuando pienso que quizás sea la última noche que veré esa imagen del universo. ¡Tengo miedo! Y no lo voy a ocultar porque es ahora cuando quiero aprender de todo aquello que desconozco sobre ti.