El humano, un animal educado

La humanidad actual que habita en la totalidad del planeta intenta crear condiciones, leyes y estructuras sociales que aproximen al hombre a una existencia mejor y más digna.
Como contraposición a la dura existencia y sufrimiento de la mayor parte de la humanidad surgen ideas del pensamiento,  se redactan en papeles y son presentadas ante los pueblos, gobiernos y organismos internacionales.

Entre otros se pone el acento sobre el derecho a la vida,  el derecho, al alimento, el derecho a la educación,  a una vivienda digna, a un trato digno, etc. Pero a pesar del esfuerzo bienintencionado de algún personas y dirigentes, los resultados son insignificante antes: mueren miles de niños al día por el hambre, los jóvenes son enviados a las guerras,  la mayor parte de los habitantes del planeta carecen educación y vivienda digna,  etc. por lo que el planteamiento cambia absolutamente y pasa a ser lo siguiente: ¿Son los derechos humanos una utopía o son una posibilidad real? 
Tras un análisis objetivo y sincero se podría deducir que a partir de un modelo cultural y social basado en la competitividad, materialismo y egocentrismo su aplicación es imposible, ya que el propio bienestar de unos (Occidente) implica la pobreza de otros (África,  etc.).

Una vez percibido que sería necesario romper los límites impuestos por el egocentrismo que dirige la totalidad de las actividades humanas individuales y colectivas,  nación contra nación,  etc. 

Por último, la  cuestión fundamental es: ¿Existen seres humanos que aspiren de una forma noble y sincera a unos verdaderos DERECHOS HUMANOS UNIVERSALES y no locales (de países,  personales) y, a partir de una realidad concreta de conciencia elevada, llevarlos a una realidad social?

Lo inverso es imposible: una colectividad de hombres-yo,  egocéntricos no pueden construir una sociedad superior a ellos mismos.