Las 7 Leyes Herméticas de Hermes Trismegisto (Cábala)

Cuarta Ley Universal:
Principio de Polaridad 
«Todo es doble, todo tiene dos polos»

Todo es doble, todo tiene dos polos, todo tiene su opuesto. Los semejantes y los antagónicos son lo mismo. Los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado. Los extremos se tocan. Todas las verdades son semi-verdades. Todas las paradojas pueden reconciliarse. 

Este principio nos explica que en todo hay dos aspectos y que los opuestos no son más que partes de la misma cosa, diferenciándose únicamente por su grado o vibración. Por ejemplo, el odio y el amor, el blanco y el negro, el bien y el mal. Ambos son lo mismo pero con diferente vibración, uno es positivo y el otro negativo. 

Podemos poner el ejemplo de un termómetro, el cual tiene una línea de graduación. Si se le sumerge en agua caliente, el termómetro subirá, y si se hace en agua helada, bajará. A final de cuentas solamente está señalando la temperatura con diferente valor. 

Así funciona el principio de polaridad. El comprender este principio nos da la capacidad de transmutar nuestros pensamientos. Por ejemplo, si vivimos con miedo, podemos cambiar la polaridad y transformarlo en valor. No podemos quitar el miedo, borrarlo de nuestra vida, porque si lo hacemos estaremos borrando también a su positivo, en este caso el valor. Por eso es importante no eliminar sino transformar. 

Lo importante de esta transmutación es que cuando percibimos emociones de baja vibración, podemos transformarlas elevando su vibración; para ello, imaginar y visualizar resulta muy útil. 

La conciencia de este principio abre las puertas al inicio de una transformación interior total, porque comprendemos que el poder del cambio es nuestro y no depende de las personas ni de las circunstancias. Podemos asumir nuestra propia responsabilidad.