Una sociedad contaminada de contaminantes…

He vuelto a pasear por el profundo bosque buscando lugares donde antes no haya estado el ser humano. Pero no he sido capaz de encontrar un sitio donde no hubiera huellas o restos de mi especie. También lo he estado haciendo bajo las profundas aguas donde a penas llegan los rayos del Sol. Pero no he sido capaz de encontrar un sitio donde no hubiera restos de vida de mi especie.

Seguí caminando por las calles, por esos lugares reconstruidos por los mismos de mi especie; no hace mas de 200 años que empezó este modelo de civilización, y hemos utilizado y contaminado mas que en dos siglos. Y es que la Revolución Industrial fue un éxito en cuanto a todo lo que me rodea, a las distancias tan largas que pueda recorrer en poco tiempo y la libertad de circulación a nivel planetario. No por ello voy a estar en contra de esta gran expansión para el desarrollo de lugares remotos donde la vida es muy dura por las condiciones climáticas, entre otros.

Me considero un observador de todo lo que ocurre a mi alrededor, y apenas puedo hacer nada. No se trata de reciclar, tampoco de recoger la basura de otros y de los que siguen haciéndolo sin que ello suponga algo visible. Mi aportación ante la basura de un planeta consiste en cuidar y no entrar en el juego o modelo de sistema de sociedad de consumo. ¿Acaso la tecnología no contamina? Yo no inventé esto, yo tengo esto porque existe y porque a un ciudadano de esta categoría, le dan el acceso a poder comprarlo; otros ciudadanos de otra categoría tienen acceso a otros recursos, y tampoco van a hacer nada por ello.

Me queda el consuelo de pensar una cosa: de que si algún día los humanos dejamos de existir en el planeta, todo empezará a desconectarse, a destruirse y en unos 100 años, nuestra planeta, nuestra madre naturaleza, tendrá la capacidad de volver a sus orígenes primitivos. Entonces todo empezará de nuevo, y solo espero que esa especie, sea capaz de dar luz a la vida sin tantos rodeos como lo hacemos nosotros para ser felices; consumiendo, destruyendo y «matao-morio».

Y ahora por fin, tus letras salen a luz para acompañarme en este viaje…

Por Renacuaja: EL ORO QUE NOS RODEA

Por dónde empezar cuando, miremos a dónde miremos, estamos rodeados de “mierda”, pero no sólo hay que ver la mierda como a los desechos que tiramos a los contenedores, porque hay mucha variedad y diversidad de mierda que hay en forma de vehículos, grandes edificios, centros comerciales, diamantes hechos con mano de obra barata, lujosos yates y coches, etc. Al que le damos un valor tan alto y muy sobrevalorado, cuando después de habernos inculcado y adiestrado de que debemos consumir toda la basura de mierda que al final termina en los mismos contenedores que la peladura del plátano que hemos merendado. Porque después de un tiempo vemos que no lo necesitamos, al final generamos más y más basura, aún creando contenedores de basura, puntos verdes, centrales de reciclaje, etc. todo y para destruir la mierda que nos vendieron con un lazo de oro inflando su valor.

Las 40 líneas se me quedan cortas para hablar de este tema tan publicitario o demagogo, del que todas y todos estamos presenciando, pero todas esas opiniones o críticas desembocan en lo mismo; vamos a los supermercados y tomamos conciencia en la caja cuando vamos a embolsar nuestros productos y nos dicen que ya no se dan bolsas porque hay que tomar conciencia del medio ambiente, pero resulta que la misma bolsa que contaminaba te la venden y te planteas: ¿qué pasa, que si la pagas ya no es contaminante? O, ¿acaso no contaminan todos los embalajes que, en su mayoría de los productos que venden están envasados? Fácilmente lo traduces a que es una forma más de añadirte un coste que ya está incluido en ese impuesto que ya se paga en y por cada producto (entre muchos otros impuestos que ya, obligatoriamente, cargamos).

Ahora debemos tomar conciencia también con los coches que usamos cada día para ir a nuestros trabajos para poder pagar todas las deudas bancarias que la sociedad nos ha ido imponiendo a lo largo de la creación y consolidación de los Estados, alegando de la CE no es suficiente como para tener derecho a una vivienda digna, aunque ello nos suponga en que nuestra vida deje de serlo. De esos coches imprescindibles, los que ahora nos obligan a corto plazo, a cambiarlos por eléctricos para lucrar aún más a las empresas eléctricas que están “compinchados” con nuestros mandatarios. Ahora, aunque nuestro vehículo tenga una antigüedad de tres años, nos acreditamos hasta el punto de sangrarnos un tiempo después, para que te digan que en menos de una década será inservible, pero en cambio, ¿alguien ha pensado en inventar lujosos yates y veleros eléctricos para que dejen también de contaminar? ¿Qué pasa, que porque los ciudadanos de baja-media clase no podamos acceder a esos lujos, justamente éstos son libres de emisiones al ozono?

¡Qué vamos a reciclar!, evitar de generar residuos, etc. cuándo hay intereses económico-políticos que son los que, disfrazados bajo costosos trajes, intentan disimular toda la mierda que generan intentando hacernos sentir culpables y haciendo creer en una vida injusta, atrapados y debilitándonos ante un sistema de corporaciones y creación de Estados falsos; en ayudar a los ciudadanos/as. 

Todo eso desemboca a lo que he iniciado antes: “la mierda, aunque la cagues en un inodoro de oro, va a oler igual”.