El enemigo está fuera de ti…

¡Nacemos para morir! Creo que de eso no hay duda alguna y ni siquiera los filósofos contemporáneos lo pondrían en tela de juicio. Aunque hay que decir que muere nuestro campo físico, y que permanece algo que solo los hombres almas saben lo que es.

Yo intento buscar ese camino de la vida plena, en libertad, y si puedo, lo mas feliz posible. Siempre he dicho que soy un hombre afortunado. Intento sembrar la paz donde ya no crecen hierbas, intento hacer las cosas lo mejor que puedo, con el esfuerzo de aprender cada día más, y que cuando mire atrás, pueda ver que todos esos errores cometidos en mi vida, no eran mas que experiencias que no he sabido dominar. Pero Andrés sigue aprendiendo, sigue abandonando este mundo de incrédulos que todavía necesitan varias vidas para aprender. ¿Quién sabe si esta es una de mis vidas mas aventajas? No lo sé. Pero tampoco busco las respuestas en las personas que se apresuran a dar una respuesta desde su perspectiva. Aquí ese tipo de respuestas no vale.

Llego a conclusiones en mis ensayos-error de mi laboratorio social. Y es que la gente está muy vacía. Hay personas que han hecho su vida con trabajos cómodos, pareja e hijos, pero aun así, te das cuenta que no es todo, que siguen estando vacías y por eso se comportan como lo hacen. Siempre tienen que tener manías y buscar en los demás la confirmación que no encuentran en sus vidas. Entonces me sigo preguntando: ¿Qué hace que esas personas actúen así cuando no tienen clínicamente ninguna patología? Este es un mundo que sigue todavía cuestionando nuestros orígenes, y seguirá creando sus propios paradigmas porque seguimos aprendiendo de los restos que encontramos. Pero, ¿qué pasaría si una mente pudiera dormir y viajar al pasado a través de la relatividad, tal y como describía Albert Einstein? De ahí que el psicoanálisis se encargue de hacer esa terapia de relajación, donde el experto/a tumba en el diván a su paciente y lo escucha a través de preguntas, hasta que entra en un estado hipnótico y encuentra las raíces de su mal. Es una técnica muy compleja, pero que para quién busca su mal, es una buena opción.

Me hago estas preguntas porque pienso en los últimos hechos que me han ido sucediendo sin salir de casa, simplemente por no hacer nada. Y entonces digo: ¿Qué hace que una persona piense en otra que se supone que es casi invisible? Entonces me doy cuenta de la vida tan vacía de las personas, que en realidad no necesitamos tantos domingos ni festivos, que por una vez por todas, estoy en la línea del sistema capitalista, de que aunque no sea necesaria la producción, es necesario que las personas trabajen, que tengan las mentes ocupadas, que cuando lleguen a sus casas lo hagan cansados, que los problemas de la explotación laboral del primer mundo sea el motivo de preocupación y no el del vecino, por ejemplo.

No hay que dejar de ser quienes somos por un hijoputatico amargado de la vida, de la que el mismo ha creado sin ser libre, porque ni siquiera se cuestiona si vive dentro o fuera, como el mito de la caverna de la Platón. Sí, te lo digo por letras porque me relaja escribir. Pero en el fondo tengo que darte las gracias. Has hecho que durante dos o tres días me olvide de algo que me sí me quita el sueño (y no son tus putas manías), además de ser tema de conversación y así llevar los días posteriores al veneno con otra perspectiva.

El enemigo está fuera de ti… pero deja que se canse, deja que solo muera, deja que en su soledad muera en los infiernos de Satán. Nosotros, solo podemos contemplarlo y simplemente, no hacer nada.