DUALIDAD DEL SER HUMANO: SALUD / ENFERMEDAD. NACIMIENTO / MUERTE

El objetivo de mantener la salud es común en todos los seres humanos; todos aceptamos la importancia de una buena alimentación, ejercicio, agua, aire puro, eccétera. Pero en cuanto se delibera en cuestiones como el simple tratamiento de un resfriado los ánimos se calientan, apareciendo distintos enfoques: Alopático (medicamentos), holístico, energético, etcétera. 

Las terapias mencionadas anteriormente pueden parecer contradictorias o antagónicas, pero no lo son; todas actúan sobre los cuatro cuerpos inferiores del ser humano personal:

1.- cuerpo físico. 

2.- cuerpo etérico o vital. 

3.- cuerpo astral o del deseo (emocional). 

4.- cuerpo mental inferior. 

Todos estos cuerpos o estructuras están formadas por sustancias atómicas, etérica y astral de baja frecuencia y vibración que pertenecen al plano del espacio tiempo; por lo tanto, y basándonos en esa realidad incuestionable, todos morimos como ser personal espacio-temporal, incluidos los cuatro cuerpos inferiores: físico, etérico, astral y mental. 

La cuestión esencial pasaría a ser un tercer enfoque de un punto de vista totalmente diferente: si mi cuerpo físico no es un objetivo en sí mismo -ya que se disolverá- la cuestión es plantearse si existen estructuras, cuerpos, energías sutiles en nosotros que realmente pertenezca a la eternidad y no al tiempo y cómo sería posible activarlas. 

Esta sería la verdadera curación fundamental: acabar con los límites del ser biológico natural y su conciencia egocéntrica personal que es en sí la única enfermedad fundamental que a su vez impide que se exprese y active en nosotros la verdadera conciencia superior, una estructura mental que no pertenece ni al yo inferior ni al tiempo, un fuego de hidrógeno primigenio de frecuencia y vibración tan elevados que es imposible su ralentización coagulación y muerte. 

Este es el mensaje nuclear y esencial de todos los precursores de la vida del alma de todos los tiempos. 

El hombre pertenece a una realidad de vida superior, a un plano superior: Tao, Nirvana, reino de los cielos. Esta realidad superior no es un viaje por el universo físico sino un proceso interior un estado de conciencia, un estado del alma, un salto evolutivo real y concreto. 

Citando a uno de los grandes, el Reino de los Cielos ESTÁ en nosotros más cerca que las manos y los pies (cabeza – corazón), una vez que comprendemos que los límites de nuestra realidad física sólo son aparentes (Maya- Ilusión) y dependen de nuestra elección. 

Esta comprensión aparece después de quizás miles de vidas egocéntricas – personales, reencarnaciones, sufrimientos,  actos y leyes correctoras del karma, hasta que por fin un hombre maduro, pleno de experiencias vitales ASPIRE plenamente a la vida del alma en ausencia total de egocentrismo, entrando en un metabolismo armonioso universal: – los chakras-  centros energéticos de la pila vital humana modificarán su metabolismo energético magnetizando sustancias etericas, astrales, mentales y átomos físicos de frecuencia y vibración cada vez más elevados ( prana original, alimentos santos, pan vino agua y fuego). 

En un momento determinado de este proceso los chakras invierten su rotación teniendo acceso a energías superiores a todo el espectro terrestre que oscilan entre 450 a 700 billones de vibraciones por segundo. 

La anatomía del ser humano responde a ese objetivo superior: el chakra del corazón inicia un proceso energético a partir de una estructura espiritual (perla de Manes, flor del loto, grano de mostaza, rosa, etcétera), activándose en nosotros el QUINTO CUERPO DEL ALMA, estructura que nace en el corazón (BELÉN) y culmina en la cabeza (GÓLGOTA) – hipófisis – pineal. Lo cual determina la activación de grupos celulares inactivos, que, como se sabe por la ciencia, actualmente sólo usamos un 20% de nuestra capacidad cerebral, por lo que cabría preguntarse qué ocurre con el 80% restante. 

La ciencia busca el eslabón perdido en la evolución de las especies entre el mono y el hombre-yo racional; quizás algún día busque otro eslabón perdido entre el hombre-yo racional y el hombre-alma omnisciente (Buda, Jesús, Hermes, Pitágoras, Platón).

Por lo tanto, lo único determinante para un ser humano que aspira a elevar su vida por encima del hombre-yo animal es una actitud en concordancia con ese objetivo -es un estado psíquico determinado- con una vida de pensamientos deseos y actos.

El único triángulo equilátero de la vida, la única SANACIÓN posible, el único Método espiritual de todos los tiempos: ¿qué pienso, qué deseo, qué hago? -qué anima mi vida- cuáles son mis verdaderas intenciones, esto es lo que determina mi propia frecuencia personal a la que corresponde su metabolismo energético a través del magnetismo de los chakras.