Buscando la realidad social…

Y quizás la antropología puede que sea el camino para llegar a esa verdad (no la absoluta, pero al menos no dudar). Porque siempre he mirado al presente mirando al pasado, aunque sea de reojo, pero he querido ver esa importancia y que tanto reitera el historiador-antropólogo Juan Gabriel Rodríguez Laguna cuando dice que, «la historia forma parte de nuestras vidas, que la historia es esencial para que la humanidad no cometa los mismos errores». Y entonces es cuando me doy cuenta que necesito seguir mirando, seguir descubriendo y seguir aprendiendo si quiero llegar a esa realidad social.

Quizás no haya descubierto parte de la introducción de esa búsqueda de la realidad social, pero he desechado, renunciado, corroborado que muchas de las teorías o prácticas de la cotidianidad no te llevan a ninguna parte para aceptarla y aplicarla. Quizás, y seguiré diciendo quizás, la búsqueda de esa realidad no estén fuera de mí, quizás no esté entre las cantidades de personas con las que nos cruzamos todos los días o durante un puñado de años de nuestra vida. Es entonces cuando sigo buscando fuera, pero entonces también cuando llego a la conclusión de que si renuncio a eso, ¿qué me queda? Es entonces nuevamente cuando sigues buscando la forma de construir o destruir, como decía el filósofo René Descartes, «para construir hay que destruir antes». Y bien, quizás siga remitiéndome a la cantidad de parámetros que se aproximan a la realidad que he eliminado por no tener respuestas a la búsqueda.

La antropología quizás esté compuesta por una mirada a todas las ciencias, tanto actuales como las que no son tenidas en cuenta en nuestros tiempo. Pues comprende también parte de esa virtud del visionario antropólogo con la que es capaz de observar un acontecimiento o hecho social, y sin dictaminar ningún juicio de valor (porque eso no es antropología), tiene la capacidad de describir lo que ante sus ojos está presenciando y darle un significado, ya sea simbólico o cultural. Pero aquí entra una teoría fundamental en la antropología, como es la casuística, donde todo lo que ocurre tiene que ocurrir, ya sean por hechos aislados o no, pero el hombre debe de presenciarlo y contarlo para que exista. Quizás aquí llegados a este punto podamos comprender que la realidad social existe.

Entonces, te hago esta pregunta principiante antropóloga, Tania Nieto, ¿A qué tipo de realidad se debe el efecto apotropaico? Llevamos menos de un día desde que hemos aprendido esta nueva palabra, que ya hemos incorporado a nuestras observaciones de las distintas realidades sociales, pero quizás mucha de las explicaciones que los humanos le damos a muchos fenómenos, sea en ese sentido. En tal caso, el antropólogo no va a emitir ningún juicio de valoración, y ni tan siquiera lo va a ver con ojos de egocentrismo, sino como un hecho cultural. Quizás la cultura sea un hecho que defina a la especie humana, quizás la cultura no esté en los que hemos denominado animales, como aquello seres, hasta ahora, que no tiene razonamiento y por eso solo los humanos al estar dotado y tener capacidad de razonar, nos comportemos como llevamos años desde hace miles de años.

La búsqueda de la realidad social seguirá siendo el infinito mundo de los estudiosos, de aquellas personas que por encima de lo que nunca se podrán comer ni disfrutar en una vida, será llegar hasta el último día de su vida, aportando al mundo, o al menos a quienes le rodean, su pequeño mitad granito de arena, quizás ese día cuando muchos humanos hayamos aprendido de la historia, será quizás cuando empecemos a ver la ciencias humanas que estudia el comportamiento humano, a la rama de la psicología, de la medicina, de la psiquiatría, de la biología, de las leyes, de las ciencias puras y de la historia, entre otras, cómo nuestros orígenes, nuestra continuidad y/o nuestro fin como esa búsqueda de las respuestas mirando a la antropología.