“La realidad se resquebraja”

07 de abril de 2020. De la Revista de los Rosacruz.

Estimados amigos:

Siguiendo las líneas maestras de la vida espiritual y su plasmación en la sociedad humana, lo que nos está ocurriendo y que sacude a toda la humanidad, es algo que en su forma y magnitud nadie se lo esperaba, pero si seguimos el curso natural que dicta lo universal, podríamos decir que de alguna manera lo precisábamos.

Siguiendo ciclos mucho más extensos, la humanidad recorre un ciclo vital, como todo lo que existe en su órbita alrededor del Sol, pero en este caso alrededor de “otro Sol”, un sol inmaterial e invisible, que llamamos Espíritu Universal.

Las órbitas que describe la humanidad alrededor de este Espíritu Central presentan momentos, fases, en las que existe la posibilidad de que este movimiento circular se convierta en una espiral, y así, saliendo de una órbita cerrada, puede elevar su nivel de consciencia y de percepción hacia una realidad diferente, trascendente y verdaderamente fundamentada en los valores imperturbables del Alma inmortal.

Para nosotros es claramente perceptible que la realidad que se está resquebrajando ante nuestros ojos es como la cáscara de un huevo, en cuyo interior, nos hemos desenvuelto en nuestro proceso de toma de consciencia y de percepción.

Podemos decir ahora que millones de personas que antes habían picoteado esa cáscara, en su afán de superación, de elevación, de trascendencia, totalmente sincero y seriamente practicado, se encuentran ante la realidad ineludible de un cambio radical en sus vidas, en una toma de consciencia sincera del comportamiento de vida individual y colectivo que hemos tenido hasta la presente época.

Vemos como millones de personas en el mundo, se preocupan y sobre todo se ocupan a diario, por el medio ambiente, por la dignidad de los animales, por la dignidad de las personas, de las minorías, por los derechos de los oprimidos, de los débiles, por la emancipación de las mujeres, por el estado de los ríos y mares, bosques y la atmósfera.

Millones de personas en todo el mundo buscan con seriedad soluciones a los problemas acuciantes que amenazan a la humanidad, y lo hacen al margen de las organizaciones políticas y religiosas oficiales.

Y en ese esfuerzo, experimentan un despertar de la consciencia, una elevación de la consciencia hacia parámetros éticos mucho más elevados que los de consumo normal.

Al mismo tiempo, despliegan empatía y sentimiento de fraternidad en un ámbito cada vez más inclusivo.

Y todo ello que hasta hace poco eran solo picotazos en la cáscara, antaño protectora, de ese huevo y en cuyo interior, nos habíamos mantenido ocupados en nuestro propio mundo, hoy inevitablemente estamos unidos como una red humana viva y real, ante lo que significa nuestra fragilidad como seres humanos, como si un vendaval nos desnudara para que todos ante sí reconozcamos no solamente lo que nos une, sino, la necesidad impostergable de reconocer el aspecto trascendente en cada uno como único factor del despliegue de nuestra consciencia.

La espiral en la que hemos entrado nos conduce a otra realidad, a una realidad presente aquí mismo, pero ahora la nueva percepción comienza a hacerse más consciente de ella.

Y aquí han venido a nuestra ayuda los avances de la ciencia, muy especialmente de la física y de la neurociencia.Tanto una como otra han confirmado y ratificado lo que la tradición espiritual no ha cesado de decir desde hace milenios.Primero que la materia no existe tal como creíamos, sino que lo único que existe son vibraciones que se plasman, en formas perceptibles para nuestros limitados y limitativos órganos sensoriales y transferidas a nuestro cerebro, donde toman nuevamente forma para generar una imagen de coherencia convencional.

Pero que basta con que nuestra consciencia rompa con los parámetros convencionales, para que, de pronto, ante su consciencia se despliegue otra estructura de formas hasta ahora no percibidas, que, a su vez, manifiesta una REALIDAD diferente.

Esta nueva realidad no es una alucinación, sino un conjunto coherente con una comprensión de la vida basada en valores y leyes de naturaleza fundamentalmente espiritual.

Por ello, la transformación de la consciencia y sus poderes de percepción se producen a la par que la iniciación en esas leyes y en esos valores espirituales.

Ello implica un aprendizaje.

Y la Escuela Espiritual de la Rosacruz Áurea tiene como única función aportar las enseñanzas apropiadas para ello.

Nosotros partimos de la base de que es la realidad espiritual la que crea la realidad material, y no al revés, como afirma la ciencia materialista.

Hay una inteligencia universal que se expresa en ideas, imágenes y formas.Y nosotros debemos acceder a esa inteligencia universal, gracias al hecho de captar y pensar esas ideas, imaginar esas imágenes y percibir esas formas.

La labor emprendida por la Rosacruz ha sido la de recrear, en el espacio interno de la Escuela Espiritual, como si fuese un planetario, las ideas, imágenes y formas más fundamentales del cosmos espiritual.

Como estrellas y planetas, constelaciones y galaxias, la cúpula espiritual de nuestra Escuela ha vuelto a describir para quienes realmente están dispuestos a esforzarse por ello y a abrir los ojos al mundo interior propio, los fundamentos de la Realidad Divina universal.

Y es a partir de esa percepción y comprensión como luego podemos encaminar nuestros pasos hacia la verdad.Pues lo único que puede hacernos ser verdaderamente libres es la verdad.

Una verdad cuya percepción no requiere intermediarios ni profetas.

Pues todo aquello que requiere intermediarios es incompatible con la verdadera autonomía del ser humano espiritual.

Creemos que estamos ante un momento de maduración colectiva muy potente, pues es imposible no haber desarrollado una gran sensibilidad frente a lo que vivimos, y por ello es posible que muchos ya podamos reconocer la tarea del ser humano verdadero, que no espera que nadie venga y le prepare una realidad mejor o diferente, sino que quiere ser el mismo, el artífice de su propia realidad, de su propio destino, quiere definir por sí mismo qué tipo de persona quiere ser, a qué fin quiere servir, qué instrumento quiere tocar en el gran concierto divino universal.

Es por ello un ser auto-creador, que sabe perfectamente que la verdadera realidad espiritual no precisa ser construida ni definida por nadie, pues YA EXISTE en toda su plenitud.

Creemos que ahora la ayuda es por medio de la acción basada en el AMOR al prójimo y la comprensión de las leyes y los valores del Espíritu Divino.