Ruta por un rincón de Cataluña y Sur de Francia.

Todo comienza entre Algeciras y Palma de Mallorca, con el punto de encuentro en el aeropuerto de Granada. Una vez allí recojo a mi amorcito y nos disponemos rumbo hacia lo más al norte de la península ibérica, al sentido de la Comunidad Catalana. Ya tarde de camino y un poco hartos de tantos kilómetros de carretera, pasamos la noche en un bonito lugar llamado Peñíscola (Gerona). Lo encontramos por casualidad, y aunque anteriormente estábamos buscando un lugar que nos gustara, acabo eligiendo el bonito pueblo para pasar la noche y ver el amanecer.

Al día siguiente seguimos la ruta en busca de naturaleza, intentarnos alejarnos de las ciudades y todo lo que conlleva las normas de convivencia ante tanta aglomeración de ciudadanos/as. Lo que nuestra ruta e instinto nos llevó hasta un lugar lleno de volcanes en su pasado, concretamente visitamos el Volcán de Croscat y el Volcán de Sta. Margarita. Por la noche y entre los dos volcanes, una carretera de montaña nos llevó hasta un bonito pueblo, que por la noche era aún más bello. ¡Habíamos llegado a Sta. Pau! Merecía mucho la pena pasear por sus calles y sin la presencia de humanos por sus callejones. Otros pueblos que visitamos y nos gustaron fueron los siguientes: Cadaqués, Banyoles, Besalú, Castemfonit, entre muchos otros lugares que pudimos disfrutar de su belleza en mitad de la naturaleza.

La ruta merecida seguía su curso, pero ya esta vez buscando el Sur de Francia, donde visitamos algunos lugares en busca en la ruta Cátara, y siendo aquellos lugares los siguientes: Montpellier (ciudad equivocada y de ida y vuelta), Carcasone (Castillo), Lastours (Castillos), Albí (Catedral de ladrillos más grande del mundo), Touluse (ciudad con mucha gente), Foix (Castillo y naturaleza desde el coche).

La ruta seguía para mí en solitario desde Madrid hasta Algeciras, mientras que para mi amorcito su vuelta la haría solita desde un aeropuerto poco acostumbrado a poco trasiego de gente, como es el aeropuerto de Madrid.

Hay que decir, que durante todo el viaje el tiempo era favorable para nuestras actividades y que sólo en Guadalajara pudimos sentir el frío que se avecinaba en los próximos días, como era de esperar en las fechas próximas a final del otoño.