Estimado Jason:

Te escribo estas letras desde mi rincón mas íntimo. Ya me he ido como compañero de profesión, pero a la vez ha crecido una amistad, un nuevo puente que durante todos estos años nos ha ido forjando a pesar de nuestras diferencias como personas, pero no como humanos. Porque tienes esa parte humana que me has enseñado, como padres de familia y mucho más. Ir contigo de servicio no sólo ha sido acompañar a un trabajador, sino aprender de tus gestos personales, y descubrirlo después desde tu lado profesional, que no es más que un papel teatral. A veces no somos libres con nuestras elecciones a la hora de ser nosotros mismos, pero siempre sale esa parte de ti que te caracteriza.

Hemos pasado muchas horas durante casi mis cinco años en la ciudad de Algeciras, y nos ha dado tiempo para tener muchos momento buenos y los otros, los que nos hacen aprender. Espero que disculpes mis largas conversaciones tocando todos los temas, y a la vez hacia ninguna parte, pero es una expresión mía personal que me caracteriza ante mi trastorno de hiperactividad (risas). Pasamos muchas horas «en el aire», por decirlo así. Pero lo que mas destaco en todo este tiempo es haberte conocido un poco más, desde una perspectiva muy distinta a la primera década del siglo XXI y en tu ciudad que te vio crecer, pero no la natal. Quizás ahora se puede decir que la edad, la experiencia y las circunstancias de la vida, nos hace ver todo de una forma distinta.

Quiero ver tu gran proyecto arquitectónico realizado, que me cuentes que plantas vas a tener por todo el perímetro, y que lo hagas con la ilusión con la que me ibas contando los primeros pasos. Siempre te recordaré, amigo.

Al menos me quedo más tranquilo sabiendo que tienes a nuestro otro compañero y amigo junto a ti, que te cuidará y te hará un poco mas ameno algunos días.

Después de cinco años he salido por la puerta como si nada, y es que tampoco me esperaba nada de nadie. Nada que agradecer a quienes no me han aguantado. Al final prevalece que somos números, que mientras quieran algo de ti, te llamaran por tu nombre, pero cuando no sea así, serás un número, un desconocido, un lo quiera ellos que seas. Ya ha pasado todo, ahora sólo me quedan ultimar los últimos trámites administrativos. ¡No hay más! Quizás sea esta parte del desencanto de la vida laboral, al menos es mi caso. Lo mejor, es que mi discreción ha hecho que quienes no me ha dado la gana, no me haya conocido.

Me llevo muchos momentos de personas como ustedes, de gente que he conocido y que ahora tendré la oportunidad de poder decirle un hola y/o un adiós cuando lo vea por la calle. He descubierto que hay gente muy buena y que no le han dado la oportunidad de darle su sitio. Pero esto es para ellos, para los que forman parte de este entramado y chapucería. No hay más, no busques ahí porque no hay que encontrar. -Sí, soy crítico desde mi lado antropológico-.

Ahora ya no seré nunca más vuestro compañero, porque quizás nunca lo fui, porque nunca lo he sido.

Fuerte abrazo de fuerza nueve. De nuevo gracias por tu comprensión, amigo.