Texto de Paracelso

Algunas connotaciones sobre un texto de Paracelso que me resulta muy interesante. Leer a Paracelso saltarse muchísimos libros de autoayuda.

REFORZANDO LA ENERGÍA VITAL 

Según Paracelso, el principal elemento antienvejecimiento es un incremento de la energía vital. ¿Qué es este «espíritu vital» que nutre y refuerza todos los procesos y cómo podemos fortalecerlos? Paracelso no quiere decir la fuerza que uno puede obtener «de una comida de vegetales o de la carne» porque «la vida» no nace de semillas materiales, sino que viene espiritualmente desde dentro. 

El proceso alquímico de las sustancias al más alto nivel sólo es posible debido a disolventes específicos, los así́ llamados «fuegos secretos», tales como el «mercurio filosófico».2 Los elixires producidos de esta manera, tales como la esencia de oro y el elíxir vital «ad longe vita», tienen un doble efecto: 

SOBRE SU PERSONALIDAD 

Nada está en mí, sino en lo mejor de lo que es capaz la medicina, en lo mejor que hay en la Naturaleza, en lo mejor que la naturaleza de la tierra sabe dar fiel- mente a los enfermos. Por eso no parto de mí, sino de la Naturaleza, de lo que también yo he salido (Escritos de Nuremberg 1527) 

Esto prometo: ejercer mi medicina y no apartarme de ella mientras Dios me consienta ejercerla, y refutar todas las falsas medicinas y doctrinas. Después, amar a los enfermos, a cada uno de ellos más que si de mi propio cuerpo se tratara. No cerrar los ojos, y orientarme por ellos, ni dar medicamentos sin comprenderlo ni aceptar dinero sin ganarlo. No confiarme en ningún boticario ni entregar ningún niño a la violencia. No llorar, sino saber… (Escritos años 1537/41). 

En una planta hay más virtud y energía que en todos los gruesos libros que se leen en las universidades, a los que no ha sido concedida larga vida (De las cosas naturales, 1526) 

Las cosas no están en los objetos para experimentar solamente lo que concierne al cuerpo visible, pues éste no es sino una parte del cuerpo total del hombre. (Opus Paramirum) 

Porque como por fuera, así́ por dentro; lo que no está́ fuera, tampoco está dentro del hombre. Lo exterior y lo interior son UNA sola cosa, UNA constelación, UNA influencia, UNA concordancia, UNA duración… UN fruto. (Liber Paragranum) 

Porque si el mismo cielo estuviera en todos nosotros, todos los hombres tendrían que estar enfermos al mismo tiempo y sanos al mismo tiempo. 

Dios ha construido su cielo en el hombre, hermoso y grande, noble y bueno; por- que Dios está en su cielo, es decir, en el hombre. Él mismo dice que Él está en nosotros y nosotros somos su templo.

Los pensamientos son libres y nada los domina. En ellos reposa la libertad del hombre, y ellos aventajan la luz de la Naturaleza. 

De este modo el cuerpo del hombre absorbe (assumit) el cuerpo del Mundo, lo mismo que el hijo recibe la sangre del padre. Estos no constituyen, en efecto, más que dos almas con un mismo cuerpo y una misma sangre, de lo que se deduce que también el cielo, la tierra, el aire y el agua están según la Ciencia, en el cuerpo del hombre, dado que el hombre constituye por sí mismo un verdadero Mundo. Por eso el Saturno y el Júpiter del Microcosmos atraen (asciscit) al Saturno y al Júpiter celestes. Esa conjunción entre los dos cie- los hace que existan también afinidades entre los elementos de la tierra. (Opus Paramirum) 

EL SER HUMANO. MACROCOSMOS/ MICROCOSMOS 

El hombre ha sido sacado de la tierra y de los elementos, y por tanto debe alimentarse con estos. Sin el gran mundo no podría vivir, sino que estaría muerto, y así́ es como el polvo las cenizas del gran mundo. Está asentado entonces, que el hombre se sostiene a partir de los cuatro elementos, y que tome de la tierra su alimento, del agua su bebida, del fuego su calor y del aire su aliento. Pero todos estos son sólo para sustentar su cuerpo, la carne y la sangre. Pero el hombre no es sólo carne y sangre, sino que en su interior está el intelecto que no proviene de los elementos, como las complexiones, sino de las estrellas. Y la condición de las estrellas es esta, que toda la sabiduría, inteligencia, industria del animal, y todas las artes peculiares del hombre están contenidas en ellas. De las estrellas el hombre tiene estas mismas cosas, y que se llaman la luz de la Naturaleza; en efecto, es lo que el hombre haya encontrado por la luz de la Naturaleza (Astronomía Magna) 

El semen no está́ en el hombre, salvo en tanto entra en él elementalmente. Cuando, en el acto de concepción, los elementos no operan, no se genera ningún cuerpo. Donde el astro no opera, no se produce ningún espíritu… El cuerpo y el espíritu deben estar allí. Estos dos constituyentes forman al hombre… El astro, mediante su espíritu, confiere los sentidos (Astrología Magna) 

Por más que nuestros ojos vean físicamente, estamos ciegos en realidad ante la luz de la Naturaleza… Bajo esta luz de la Naturaleza expondré́ ahora, pues, lo que hay en las cosas de invisible y que es tan admirable por cierto como lo visible. En verdad os digo que la luz de la Naturaleza hace visibles muchas cosas que espontáneamente no lo son… La percepción del Macrocosmos nos conducirá́ a la Filosofía del Gran Mundo (Opus Paramirum, Libro V, Prefacio) 

Los secretos del Gran y el Pequeño Mundo sólo se distinguen en su forma de manifestación, pues son UNA sola cosa y UN solo ser. Cielo y tierra fueron creados de la nada, pero están compuestos de tres cosas, de mercurio, azufre y sal… Igual que el Gran Mundo está así́ formado por las tres materias primigenias, así́ también el hombre -el Pequeño Mundo- fue hecho de aquellas en las que consiste. El hombre no es pues otra cosa que mercurio, azufre y sal (Liber Paragranum) 

Porque como por fuera, así́ por dentro; lo que no está́ fuera, tampoco está dentro del hombre. Lo exterior y lo interior son UNA sola cosa, UNA constelación, UNA influencia, UNA concordancia, UNA duración… UN fruto. (Liber Paragranum) 

El mundo entero rodea al hombre como el círculo rodea a un punto. 

Por esa razón, el hombre encuentra la felicidad a través de y con su alma. Y si conociéramos adecuadamente nuestras almas, nada nos sería imposible sobre esta tierra (Liber de imaginibus 12) 

El asiento y sede del alma esá en el corazón, en el centro del hombre; alimenta los espíritus que actúan en él, y que saben de lo bueno y de lo malo. Vive en el hombre en aquel punto en el que la vida, contra la que combate la muerte. (Astronomía Magna) 

El cuerpo es la casa del alma, pero el alma es la casa de los buenos y los a los espíritus que habitan en el hombre. (Astronomía Magna) 

Aquél que se investiga a sí mismo es el que llega más lejos; porque ir al fondo de las cosas y acumular experiencia son cosas que conducen a Dios (Philosophia Magna) 

Quien nada sabe nada ama. Quien nada sabe nada entiende… Pero quien entiende, quien ama, quien nota, quien vie… Cuanto más conocimiento haya en una cosa, tanto mayor el amor… Todo estriba en el conocimiento. De él viene todo fruto… Cada cual cree en aquello que conoce 

Un creyente debe ser un sabio y un hombre ingenio- so para saber qué es lo que cree. Cuando un inútil, un necio cree, su Fe está muerta. (Astronomía Magna) 

Quien busca encuentra; quien busca en su cielo interior (Wer da sucht, der findet; wer da sucht in dem inneren Himmel- Philosophia Sagax, Libro II, prefacio) 

El hombre visible tiene su laboratorio (el cuerpo físico), y allí trabaja el hombre invisible. El Sol tiene sus rayos, los cuales no es posible coger con las manos, y que sin embargo son bastantes fuertes (si se reúnen por medio de una lente) para incendiar edificios. (De virtute imaginativa) 

La imaginación es como un sol, obra dentro de su mundo do quiera que luzca. El hombre es lo que piensa. Si piensa fuego está ardiendo, si piensa guerra está guerreando. (De virtute imaginativa). 

El hombre no es cuerpo, sino que el corazón es el hombre; y el corazón es un astro completo a partir del cual está construido. Si, por tanto, un hombre es perfecto en su corazón, nada en toda la luz de la Naturaleza está oculto para él… 

Todos nuestros sufrimientos, todos nuestros vicios no son nada más que imaginación… Y esta imaginación es tal que penetra y asciende en el cielo superior, y pasa de astro en astro. Vence y modera a este mismo cielo… Lo que en nosotros haya de inmoderado e in- humano, es una naturaleza imaginativa, que puede imprimirse en el cielo y, hecho esto, el cielo tiene el poder de devolver por otra parte esa impresión (De Peste, Additamente in Lib. 1., Prol.) 

El formador y el modelador del árbol está en el mismo, es decir, en su semilla. 

Esa es la razón por la cual debemos conocernos a nosotros mismos, si no queremos morir por falta de forma (Opus Paramirum, 151). 

¿Quién entre los profanos será́ capaz de ver aceite en la madera o agua en la piedra? Nadie sin duda. Nadie, excepto el médico, el cual buscará a la inversa, la madera en el aceite y la piedra en el agua. Lo que constituye la adopción de la más sutil filosofía (Philosophia Sagax). (Opus Paramirum, Libro III) 

Los ojos no deben sólo ver, sino también sentir y las cosas deben instituirse según la naturaleza de la anatomía, es decir, deducidas del fundamento verdadero y natural, resueltas (consequi) las unas de las otras según sus propias bases, y no guiadas solamente por nuestra opinión o juicio. De este modo alcanzaremos a ver y percibir lo invisible como lo visible (Opus Paramirum, Libro IV) 

La rosa, que es magnífica en su primera vida, cuando la anima la esplendidez de su perfume (gustus), no tiene utilidad médica alguna, siendo preciso que se pudra, muera y renazca después nuevamente, para que adquiera tal virtud. Sólo entonces podréis hablar de sus propiedades medicinales y administrarla en vuestras recetas. 

Todo el fundamento de esto está por consiguiente en que el hombre considere que sólo cuando se exponga y separe el cuerpo medio, han de manifestarse las cosas primeras. Sólo aquel que las reconozca para la vida nueva (ex nova vita) conocerá́ verdaderamente el objeto de esta vida. 

El que aún haya cosas sin explicación se debe sola- mente a que el trabajo intelectual necesario no ha sido aún proyectado con la profundidad debida.